¿El amoniaco desinfecta más que la lejía?

Última actualización: 09.12.22

 

Tanto la lejía como el amoniaco tienen propiedades que pueden ser aprovechadas en diferentes áreas de limpieza, facilitando quitar la suciedad para dejar todo pulcro. No obstante, no se pueden aplicar ambos productos en todos los espacios, por lo que resulta útil conocer cuál de ellos se puede usar, dónde y cómo.

 

Si te preguntas cómo desinfectar la casa, dentro los métodos más efectivos suele estar como protagonista la lejía, ya que es capaz de desinfectar a profundidad, es bastante asequible y puede disolver ciertas materias orgánicas.

Sumado a la lejía, también es común limpiar con amoniaco cuando se busca un efecto mucho más agresivo. Las propiedades de este elemento pueden ir desde quitar la suciedad hasta combatir moho y óxido. Sin embargo, es importante aclarar que este producto por sí solo no tiene propiedades desinfectantes, como erróneamente se cree.

En este espacio revisaremos las propiedades, ventajas y métodos de aplicación de ambos, para que puedas conocer a fondo los beneficios de limpiar con ellos, al mismo tiempo que revelaremos algunos datos que posiblemente desconocías.

 

¿Qué es la lejía?

La lejía se crea a partir de la combinación de hipoclorito de sodio con agua, lo que da como resultado un compuesto químico con altas propiedades oxidantes que lo hace bastante práctico y efectivo en la limpieza del hogar.

Aplicación de la lejía

Desinfectar con lejía es eficaz, sencillo, asequible y con pocos riesgos. Muchos son los productos de limpieza que contienen lejía como agente principal, siendo uno de los más populares para garantizar un alto nivel de higiene en el hogar.

En este orden de ideas, saber cómo hacer desinfectante con lejía es una duda que muchos suelen tener cuando no quieren emplear el compuesto directamente durante la limpieza, sobre todo si se considera que usarlo sin diluir puede resultar demasiado agresivo.

En este sentido, la proporción de lejía y agua para desinfectar que podría ser más eficiente es la que sigue la regla de, por cada litro de agua, añadir 28 mililitros de cloro activo. Con esta concentración, se alcanza un 0,1% de cloro activo, siendo capaz de eliminar virus, bacterias y gérmenes de diversas superficies.

En vistas generales, se puede concluir que la aplicación de lejía para la limpieza del hogar va desde lavar la ropa blanca, desinfectar espacios dentro de la cocina, limpiar a profundidad el baño, entre muchos otros más.

¿Qué es el amoniaco?

El amoniaco es un compuesto químico derivado del nitrógeno, presentándose naturalmente como un gas incoloro, pero con un fuerte olor que, al igual que la lejía, si se combina con agua, puede dar lugar a un producto de limpieza con una alta eficacia para combatir diversos tipos de suciedad.

Entre los usos del amoniaco, principalmente se destaca por sus efectos contra la oxidación y el moho, por lo que a veces se suele combinar amoniaco con detergente, para limpiar espacios como ventanas, encimeras, topes de cocina, campanas de extracción, etc.

Limpiar mármol con amoniaco, por ejemplo, es bastante efectivo; y si logras una dilución adecuada podrás usarlo en tu cocina sin riesgos. Eso sí, siempre garantizando la ventilación adecuada, el uso de guantes y bayetas.

Aplicación del amoniaco

Dentro de las aplicaciones del amoniaco generalmente te encontrarás con elementos particulares dentro de tu hogar que pueden ser limpiados con este producto, dado que, considerando el fuerte y desagradable olor que emana, es necesario que la habitación que estés limpiando esté muy bien ventilada.

Limpiar el sofá con amoniaco puede ser una solución bastante efectiva si se comienza a notar la presencia de moho en los tejidos, ya sea por estar en una zona con altos niveles de humedad o por tener los muebles en el exterior. No obstante, al considerar el aroma que puede impregnar los tejidos, quizá te convenga considerar algún producto que contenga amoniaco perfumado, para disimular el olor.

Por otro lado, limpiar los cristales con amoniaco es otra de las aplicaciones más populares. Al tener en cuenta que muchos recomiendan limpiar con este producto zonas que generalmente no están en contacto con las manos, los cristales pueden quedar impolutos y libres de polvo con una bayeta impregnada de amoniaco.

Continuando con las posibilidades de aplicación, los mejores hornos también se encuentran dentro de los equipos que puedes limpiar en casa con amoniaco, ya que, al ser un desengrasante, su aplicación previa a la limpieza con una bayeta, por ejemplo, puede facilitar considerablemente el trabajo al momento de quitar la suciedad.

Por último, es conveniente saber que también puedes usar amoniaco para la ropa, sobre todo para quitar manchas, principalmente las que contengan pigmentos amarillos. Puedes diluirlo en agua y aplicarlo directamente, antes de meter la prenda a lavar.

Precauciones y recomendaciones

Como podrás haber notado, tanto la lejía como el amoniaco ofrecen ventajas al momento de limpiar, pero, en palabras sencillas, puedes considerar la lejía como un buen desinfectante y al amoniaco como un buen desengrasante y, aunque no puedan mezclarse entre sí, sí que puedes aprovechar los beneficios de ambos siguiendo las medidas correctas.

En este sentido, un consejo que debes seguir sin importar que decidas emplear lejía o amoniaco en la limpieza de tu hogar es el uso de guantes. Las bayetas pueden ser impregnadas con cualquiera de estos productos, pero sus efectos abrasivos pueden alcanzar la piel y causar diversas incomodidades.

Por otro lado, un error que algunas personas cometen es creer que, debido a su uso regular en limpieza, el amoniaco desinfecta, pero esto no es así. No obstante, hay quien podría debatir esto considerando que, dentro de las propiedades del amoniaco, éste efectivamente puede quitar partículas que contengan virus, sin embargo, esto no le da el poder necesario para considerar que el amoniaco es desinfectante.

En otras palabras, aunque hayas aplicado amoniaco, un mejor producto para limpiar el baño es la lejía, ya que podrá tanto quitar la suciedad como los gérmenes. Sin embargo, al limpiar áreas como el espejo y la ventana, es más práctico emplear amoniaco, para aprovechar su efecto desengrasante.

 

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